Un panorama regional con avances y brechas
La implementación del C189 es desigual en América Latina. Los países han avanzado a ritmos diferentes y no todos garantizan la totalidad de los derechos establecidos en la Convención.
Entre los principales avances regionales se encuentran:
- mayor reconocimiento del trabajo doméstico como trabajo;
- eliminación gradual de regímenes legales discriminatorios;
- extensión del salario mínimo y de la limitación de la jornada laboral;
- ampliación del acceso a la seguridad social;
- reconocimiento del derecho a vacaciones, descansos y licencias;
- creación de registros y mecanismos para formalizar la relación laboral;
- fortalecimiento de la organización sindical;
- mayor visibilidad pública de los derechos de las trabajadoras del hogar.
A pesar de estos avances, persisten brechas importantes:
Muchas trabajadoras continúan sin contrato, sin registro y sin comprobantes de pago. La informalidad dificulta el acceso a la seguridad social y hace más difícil demostrar la existencia de la relación laboral.
Aunque la afiliación es obligatoria en varios países, una parte considerable de las trabajadoras sigue sin cobertura de salud, maternidad, accidentes, desempleo o jubilación.
El trabajo se desarrolla dentro de hogares particulares. Esto exige mecanismos de inspección que respeten la privacidad del domicilio, pero que también permitan investigar denuncias y proteger los derechos laborales.
Las trabajadoras del hogar, especialmente las trabajadoras migrantes, indígenas, afrodescendientes y quienes viven en el lugar de trabajo, pueden estar más expuestas al aislamiento, la discriminación, la violencia y el acoso.
En algunos países, las organizaciones de trabajadoras del hogar todavía no son consultadas de manera permanente sobre las leyes, reglamentos y políticas que afectan a la categoría.
La implementación debe analizarse desde varias dimensiones
| Dimensión | Pregunta para analizar la implementación |
|---|---|
| Legislación | ¿La ley reconoce a las trabajadoras del hogar los mismos derechos que a las demás personas trabajadoras? |
| Reglamentación | ¿Existen normas claras para aplicar esos derechos? |
| Presupuesto | ¿El Estado destina recursos para implementar las políticas? |
| Información | ¿Las trabajadoras y las personas empleadoras conocen sus derechos y obligaciones? |
| Registro | ¿Es sencillo y accesible registrar la relación laboral? |
| Seguridad social | ¿Las trabajadoras están efectivamente afiliadas y protegidas? |
| Inspección | ¿Existen mecanismos para comprobar el cumplimiento de la ley? |
| Denuncia y justicia | ¿Las trabajadoras pueden denunciar y obtener una respuesta rápida y efectiva? |
| Organización sindical | ¿Pueden organizarse, afiliarse y negociar colectivamente? |
| Participación | ¿Sus organizaciones participan en la elaboración y evaluación de las políticas públicas? |
| Resultados | ¿Los derechos reconocidos se cumplen realmente en la vida cotidiana? |
La organización sindical: motor de la implementación
La experiencia latinoamericana demuestra que los principales avances no fueron concesiones espontáneas. Fueron resultado de décadas de organización, movilización, formación, alianzas e incidencia política de las trabajadoras del hogar.
Los sindicatos han tenido un papel fundamental para:
- impulsar la ratificación del C189;
- proponer reformas legislativas;
- vigilar el cumplimiento de las leyes;
- acompañar denuncias;
- informar y organizar a las trabajadoras;
- negociar con los gobiernos y las organizaciones de empleadores;
- denunciar retrocesos;
- llevar la voz y las experiencias de las trabajadoras a los espacios nacionales e internacionales.
Para recordar
Ratificación: el Estado acepta formalmente las obligaciones del Convenio 189.
Adecuación legislativa: las leyes nacionales son modificadas para reconocer esos derechos.
Implementación: se crean políticas, instituciones, procedimientos y recursos para hacerlos efectivos.
Cumplimiento: los derechos se respetan en cada relación de trabajo.
Vigilancia sindical: las trabajadoras organizadas acompañan, evalúan y exigen que los compromisos se conviertan en realidad.