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"No somos parte de tu familia, tenemos la nuestra"

"No somos parte de tu familia, tenemos la nuestra"

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por IDWFED Última modificación 24/03/2022 00:00 ReVista, the Harvard Review of Latin America, Winter 2022
Las trabajadoras del hogar en América Latina están unidas para lograr que el trabajo doméstico se vuelva a proyectar como trabajo decente con un sistema integral de cuidados. La Guía es una herramienta adicional para promover condiciones seguras y saludables en el lugar de trabajo con un enfoque, también adicional, de corresponsabilidad con las personas empleadoras para que cumplan cabalmente con sus obligaciones. Así se protegen ambas partes con responsabilidad y convicción de mejorar las condiciones laborales. La recuperación efectiva de la economía y de la sociedad demanda, hoy más que nunca, soluciones con perspectiva de equidad de género donde el rol del trabajo doméstico y de los cuidados esté en el centro y al frente del combate contra la pobreza.

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América Latina -

Por Adriana Paz y Sofia Trevino

ReVista, the Harvard Review of Latin America, Winter 2022

En 2003 poco antes de emigrar de mi país natal, Bolivia, se aprobó la Ley 2450 que por primera vez regulaba el Trabajo Asalariado del Hogar, pese a que dicha ocupación es más antigua que la vida republicana de nuestro país. Recuerdo la conmoción que causó la aprobación de esta ley en la sociedad boliviana. Por una parte, las empleadoras de clase media y media alta vaticinaban el desempleo masivo para las ‘domésticas’ y condenaban el gran daño que dicha ley causaría no sólo a las ‘domésticas’ sino a la sociedad. Por otra parte, para las generaciones más jóvenes, esta conmoción significó el despertar de una nueva conciencia a la justicia social desde la práctica y no desde la teoría; desde lo íntimo y cotidiano y no desde lo abstracto y remoto.

La interpelación que hace el movimiento de Trabajadoras del Hogar (TdH) es tan poderosa y clara que hace temblar las conciencias individuales y colectivas que históricamente han sido construidas a base de la explotación y la desvalorización del trabajo del hogar.  Al mismo tiempo, desafía la teoría y la práctica de los movimientos laboral y feminista. Ninguno de estos movimientos puede pensarse completo sin la incorporación y la adopción de la lucha de las trabajadoras del hogar en su agenda política y desde sus bases ya que este grupo de trabajadoras representa la intersección de la luchas en contra de las opresiones de clase, raza, etnia y género. En este sentido, la Ley 2450 de Trabajadoras Asalariadas del Hogar por supuesto que tenía que conmocionar al país porque nos confrontaba nada más y nada menos con la existencia de relaciones y prácticas coloniales y patriarcales que son normalizadas, naturalizadas y justificadas de manera cotidiana en la esfera más inmediata e íntima de nuestras vidas y entorno familiar.

La Ley 2450 de TdH en Bolivia es una dentro de más de una docena de regímenes y regulaciones especiales, leyes complementarias y/o subordinadas, decretos y reformas legales en la región. Dichas victorias fueron conseguidas a punta de lucha y organización de base de las mismas organizaciones, sindicatos y asociaciones de TdH en la región desde al menos hace dos décadas. Sin embargo, la concretización de estas victorias legales sólo se explica debido a la larga historia organizativa de base de este sector que se remonta desde los 1930’s en el Cono Sur (la organización de las TdH negras en Brasil que nacieron como parte de la militancia del Partido Comunista Negro, clandestino en 1936 y liderado por la activista y TdH Laudelina Campos de Melo) y en la región Andina (el Sindicato de Culinarias en Bolivia en 1935 liderado por Petronila Infante, TdH indígena Aymara y anarco-sindicalista que luego formó la Federación Obrera Femenina).

Esta larga tradición organizativa y experiencia de lucha de las TdH también explica por qué del total de 35 ratificaciones a nivel mundial del Convenio 189 sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), 18 ratificaciones se encuentran en América Latina y el Caribe. Es decir, esta es la región líder a nivel mundial en las ratificaciones y reformas legales. En las palabras de Pedro Américo Furtado, director de la Oficina de la OIT para México y Cuba, “Gracias al Convenio 189, la OIT es conocida en casi todos los hogares y eso se debe a la lucha de las trabajadoras del hogar para conseguir que sus gobiernos ratifiquen este convenio”.

Fuente de fotografía de trabajadoras del hogar en la OIT: WIEGO

Desde los primeros sindicatos de TdH en los 30s el movimiento latinoamericano se consolidó en la primera confederación de TdH en el mundo en 1988 dando nacimiento a la CONLACTRAHO (Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar). Posteriormente, en 2013 el sector vuelve a hacer historia cuando se unen organizaciones de TdH del mundo entero para crear la Federación Internacional de Trabajadoras del Hogar (FITH) a dos años de haber logrado la adopción del Convenio 189 durante las negociaciones de la Conferencia Internacional del Trabajo en 2011.  La Federación, hoy en día articula a 82 sindicatos y organizaciones en 64 países en Asia, África, Europa, Norte de África y Medio Oriente, Norteamérica, Caribe y América Latina; y representa a más de 600,000 TdH.

De acuerdo al último informe de la OIT, a 10 años de la adopción del C189, el panorama en América Latina es el siguiente: de las 14,8 millones de TdH en la región el 83.4 % de ellas está cubierta por leyes generales del trabajo y regulaciones subordinadas a la ley; el 12,2 % están cubiertas por regulaciones subordinadas o leyes laborales específicas y el 4,4 % están cubiertas por leyes generales del trabajo. Es decir, en teoría, las TdH no están explícitamente excluidas de los marcos normativos pero tampoco significa que disfrutan del mismo trato y condiciones que tienen otros sectores de trabajadores/as ni tampoco significa que el nivel de cobertura legal es adecuada.

En otras palabras, aunque los cambios a los marcos normativos y la creación de nuevas leyes nacionales e internacionales son un imprescindible primer paso en la conquista de derechos, no es suficiente –y las trabajadoras del hogar lo saben muy bien. El siguiente reto para el movimiento latinoamericano es abordar la aplicación y el cumplimiento de estas políticas progresistas. Para ello es necesario cambiar el equilibrio de poder entre las trabajadoras y sus empleadores en el lugar de trabajo, que en la mayoría de los casos es también el hogar del empleador. No es una tarea fácil. Deshacer el orden social colonial que ha construido la racialización y la feminización del sector y ha infravalorado el trabajo doméstico en la sociedad es el núcleo del éxito de la aplicación de las normativas.

El Convenio 189, aunque está lejos de ser una realidad para la mayoría de las TdH que en su mayoría continúan en empleo informal, ha sido una herramienta indispensable de incidencia para el sector. De acuerdo a la OIT (ibid.), en la práctica, el 72,3 % de las TdH trabaja en condiciones de informalidad debido a la falta de cobertura efectiva de sus derechos. De este 72,3 %, el 67 % se debe a vacíos en la implementación de las normas y el 5 % debido a vacíos legales. Como resultado, en  la mayoría de los países latinoamericanos, sigue existiendo una gran brecha entre la esperanza de ratificación o la realidad de su implementación y el cumpliento de esos derechos. La mayoría de las trabajadoras del hogar siguen enfrentándose a enormes desigualdades en el trabajo, y debido al aislamiento de su lugar de trabajo, son más vulnerables al abuso físico/sexual por parte de los empleadores. El estudio de la FITH sobre Violencia de Género en el Trabajo Remunerado del Hogar en América Latina y el Caribe, constata esta vulnerabilidad a través de un mapeo de experiencias enriquecidas con entrevistas a 23 organizaciones de TdH en la región.

Con la pandemia se ha destacado la necesidad urgente de que los gobiernos protejan los derechos laborales básicos de las trabajadoras del hogar, quienes representan al 14.3 % de la población económicamente activa en la región, según los últimos datos de la OIT y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). La investigación de FITH sobre COVID-19 en América Latina confirma que las trabajadoras se vieron gravemente afectadas por la pandemia y creó una plataforma para que la experiencia y sus voces se elevaran en la agenda política. Sin embargo, la crisis ocasionada por la pandemia también reveló una contradicción estructural: por una parte, se valora al trabajo doméstico y de los cuidados, pero no así a las personas trabajadoras que realizan este trabajo.

A diez años de la adopción del C189 se materializa su potencial. Las trabajadoras se siguen organizando, capacitando y entrando en diálogo social. El papel que juegan los sindicatos, apoyados por estructuras regionales como la CONLACTRAHO, y estructuras globales como la FITH, es la de construir y mantener una membresía capaz de ganar derechos y protecciones para el sector. A nivel local, se implementan técnicas de organización innovadoras para desarrollar y fortalecer el poder de las trabajadoras. A nivel regional, la Guía de orientaciones de Seguridad y Salud en el Trabajo frente a la COVID-19 es un ejemplo más de los aportes, necesidades y trabajo comprometido del sector para ofrecer medidas preventivas frente al contagio e impulsar prácticas de trabajo desde una perspectiva de derechos humanos.

Las trabajadoras del hogar en América Latina están unidas para lograr que el trabajo doméstico se vuelva a proyectar como trabajo decente con un sistema integral de cuidados. La Guía es una herramienta adicional para promover condiciones seguras y saludables en el lugar de trabajo con un enfoque, también adicional, de corresponsabilidad con las personas empleadoras para que cumplan cabalmente con sus obligaciones. Así se protegen ambas partes con responsabilidad y convicción de mejorar las condiciones laborales. La recuperación efectiva de la economía y de la sociedad demanda, hoy más que nunca, soluciones con perspectiva de equidad de género donde el rol del trabajo doméstico y de los cuidados esté en el centro y al frente del combate contra la pobreza.

TU HOGAR ES MI LUGAR DE TRABAJO: Salud y Seguridad para el Trabajo Decente

La pandemia no terminó.
Sigamos cumpliendo los protocolos de Salud y Seguridad en el Trabajo frente al COVID-19. 

Personas Trabajadoras del Hogar y empleadoras unidas contra el COVID-19.

¡Juntas somos más fuertes!

Adriana Paz es la coordinadora regional de FITH para América Latina y becaria de Open Society Foundation (OSF). Adriana es una organizadora de derechos laborales y educadora popular con 18 años de experiencia trabajando en justicia social y derechos laborales con trabajadores migrantes de bajos salarios (personas trabajadoras agrícolas, trabajadoras del hogar, trabajadoras de la maquila y grupos de derechos de las mujeres) para organizaciones de base, sindicatos y organizaciones no gubernamentales. Su experiencia es apoyar la construcción de movimientos y el poder de base al traducir las frustraciones, necesidades, ideas y deseos de los trabajadores en acciones, herramientas y estrategias para apoyar y fortalecer su visión y acción política.

Sofia Treviño, es una profesional del desarrollo con más de 17 años de experiencia en desarrollo organizacional, comunicaciones y construcción de redes de trabajadores en economía informal. Tiene más de diez años en gestión de programas, estrategia y desarrollo práctico de redes globales. Sofía es actualmente la estratega de incidencia y redes globales de WIEGO y consultora de desarrollo sostenible para la Federación Internacional de Trabajadores del Hogar (FITH).


Source: "No somos parte de tu familia, tenemos la nuestra"

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