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Malasia: "En esta pandemia, lo único que recibimos es solidaridad”: la lucha de las trabajadoras del hogar migrantes en Malasia para sobrevivir el confinamiento

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por IDWFED Última modificación 30/04/2020 00:00
"En esta pandemia, lo único que recibimos es solidaridad”: la lucha de las trabajadoras del hogar migrantes en Malasia para sobrevivir el confinamiento

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Malasia -

Dahliana y Uli son trabajadoras del hogar migrantes indonesias que hace veinte años están viviendo y trabajando en Malasia. Desde que el gobierno de Malasia impuso la orden de control de movimiento y confinamiento a principios de marzo, sus empleadores les dijeron que no vayan a trabajar. Dahlia fue afortunada y pudo negociar su salario durante el mes de confinamiento. Sin embargo, la situación fue otra para Uli, dado que realiza trabajos de tiempo parcial para varios empleadores. Muchas trabajadoras del hogar migrantes que perdieron sus trabajos durante el confinamiento solo pueden subsistir gracias a sus pequeños ahorros, si los tienen. Muchas otras, no tienen siquiera ese medio de subsistencia porque viven al día y tienen la responsabilidad de enviar dinero a sus países.

El gobierno de Malasia anunció miles de millones de dólares para un paquete de estímulo económico de salud que incluía pagos para asistencia y subsistencia a favor de aquellos afectados por la COVID-19, pero esta política excluye a las trabajadoras del hogar y a millones de migrantes indocumentados en el país. Como resultado, miles de trabajadores migrantes indonesios, que representan la mayoría de los migrantes de Malasia, acuden en masa a los puertos y aeropuertos todos los días, en un esfuerzo por retornar a sus hogares. Muchos optaron por irse usando rutas irregulares, navegando botes pequeños y posiblemente poniendo sus vidas en riesgo.

Dahliana y Uli decidieron permanecer en Malasia con sus pequeños ahorros que solo les permitirán subsistir uno o dos meses. Sin embargo, a pesar de estar atravesando estas serias dificultades, se rehusaron a recibir cualquier donación de asistencia para sí mismas y priorizaron a aquellos que más las necesitan. El sindicato que las convoca, PERTIM, estableció una línea telefónica gratuita para brindar asesoramiento y ofrecer un canal para denuncias de trabajadoras del hogar durante la pandemia. Desde el comienzo del confinamiento a mediados de marzo, esa línea no deja de sonar. En un mes, recibieron aproximadamente 600 llamadas de indonesias pidiendo alimentos básicos. “Nunca pensamos que el impacto sería tan grande. Cuando implementamos la línea gratuita, el objetivo era brindarles asesoramiento y ayudarlas a resolver el problema cuando cesaba su empleo. Pero hay muchas de ellas y nos llamaban llorando pidiendo alimentos”, dijo Dahliana.

Con la ayuda de distintas organizaciones, el sindicato luego inició una campaña para recaudar fondos ofrecidos por sus miembros para sostener sus trabajos y medios de vida. También se pusieron en contacto con la embajada, las ONG locales y entidades de beneficencia que podían donar paquetes de alimentos. Hacia finales de marzo, el sindicato pudo ayudar a distribuir estos paquetes a más de 400 migrantes indonesias. “Tenemos que asegurarnos de que todas reciban algo. Fui a ver a una trabajadora del hogar y a su familia que no tienen dinero para pagar el gas. Les presté dinero de mi propio bolsillo y les entregué el paquete de alimentos de la donación, que les iba a durar apenas una semana. Con tantos pedidos que tuvimos, solo pudimos entregar aceite, arroz, alimentos enlatados y 20 huevos para compartir entre las 8 personas que viven en esa vivienda”, declaraba Uli.

Nadie sabe cuándo terminará la pandemia y si van a poder volver a trabajar. Dahliana y Uli dicen que no van a tener más medios para subsistir si esta situación se prolonga más allá de mayo. En palabras de Uli: “Por ahora, estoy triste y preocupada y no puedo imaginar el futuro. No tenemos nada salvo solidaridad y cariño mutuos. Esto es lo que nos mantiene a flote por ahora”.

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