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Llevando esperanza y coraje: Luziviminda, trabajadora del hogar y organizadora en Kuwait

por IDWFED Última modificación 03/07/2020 17:07


Kuwait -

Mi nombre es Luziviminda y soy de Filipinas. Tengo 30 años y soy madre soltera de 3 hijos. Actualmente trabajo como trabajadora del hogar en el Estado de Kuwait. También soy la mayor de una familia de 8 hijos que está viviendo en un refugio temporal ubicado en la ciudad de Zamboanga, Filipinas.

Me ví forzada a dejar mi país para mantener a mis 3 hijos y proveerle medicamentos a mi madre que ya es una persona mayor. Sin poder encontrar empleo en mi país ya que no cuento con un título universitario, decidí trabajar como trabajadora del hogar en Kuwait. Y lo he estado haciendo desde el año 2014. 

Adaptarse a la vida en Kuwait fue difícil; tuve que adecuarme a una cultura nueva y muy diferente, y a un idioma y estilo de vida distintos. Estoy agradecida de haber tenido la suerte de ser empleada por una buena familia. Recibo un salario mensual, tengo días de descanso semanales, un lugar decente en el que quedarme y mis necesidades básicas cubiertas. Además, son muy amables conmigo.

Conocí a la Asociación de Trabajadoras del Hogar Sandigan de Kuwait (SKDWA según sus siglas en inglés) a través de una amiga y las redes sociales. Ahí descubrí la lucha que muchas de mis compañeras trabajadoras del hogar enfrentan y ví que muchas de ellas no tienen la suerte que yo he tenido. Se vulneran muchos derechos de las trabajadoras del sector doméstico; no solo sus derechos como seres humanos sino, más específicamente, como mujeres. Es por eso que decidí convertirme en miembro de SKDWA en el año 2018 y participar en las sesiones y los seminarios de capacitación que brinda la asociación. Quiero convertirme en consejera de aquellas mujeres que necesitan a alguien, y también quiero ser su voz. Quiero llevar esperanza y coraje a mis compañeras trabajadoras a través de la resistencia a la violencia y el maltrato.

Como consecuencia de la actual pandemia de COVID-19, Kuwait entró en aislamiento. Y esto tuvo un efecto negativo para las trabajadoras migrantes ya que las empresas, los centros comerciales, las oficinas, las escuelas, los centros de entretenimiento, las tiendas y los edificios de gobierno permanecen cerrados. Algunas trabajadoras del sector doméstico perdieron sus ingresos ya que no están trabajando, mientras que otras que viven con sus empleadores se encuentran en situaciones adversas, como trabajar horas extra sin remuneración adicional y no tener un día de descanso. Además, no todas las trabajadoras del hogar recibieron máscaras, guantes y productos desinfectantes, que son tan importantes en estos tiempos. 

En SKDWA encontré un lugar de pertenencia que me hizo comprender mis derechos como trabajadora del hogar. Creo que si bien cada trabajadora del hogar no puede hacer mucho de forma individual, podemos llegar muy lejos si lo hacemos de forma colectiva. Nuestro propósito es unir a las trabajadoras para construir una voz y un movimiento porque ¡juntas somos más fuertes!