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Líbano: La historia de Sophia

por IDWFED Última modificación 16/07/2020 16:10


Camerún -

Luego de que su esposo falleciera en el año 2000, Sophia se encontró sola a cargo de dos bebés recién nacidos Kristie, Conny y su hermana más pequeña Layanah, sin ninguna fuente de ingresos. Hacía poco había oído a sus vecinos hablar en voz baja sobre una prima de ella, que había emigrado a El Líbano hacía unos meses y había encontrado un trabajo estable con un buen salario. Sophia se representaba este sueño una y otra vez en su mente, hasta que se convirtió en un objetivo concreto.

Se puso a investigar y después de varios intentos finalmente logró ponerse en contacto con la prima de su vecina Eileen. Durante una semana Sophia y Eileen hablaron todos los días para preparar los documentos necesarios. Eileen le había prometido a Sophia que una vez que tuviera listos los papeles, la iba a poner en contacto con su agente. A Sophia le parecía que todo estaba llevando demasiado tiempo; pronto se iba a quedar sin recursos ni alimentos para Kristie y Conny. Sentía tristeza y angustia solo por la perspectiva de dejarlas y privarlas de su amor aunque había organizado todo para que Layanah cuidara a sus bebés cuando ella se fuera. 

Una semana más tarde, Sophia finalmente completó sus papeles. Eileen le dijo que le había dado su número al agente y que la llamarían en los próximos días. Sophia esperó impaciente durante tres días sin hacer nada salvo estar sentada al lado del teléfono esperando que sonara: una llamada que iba a cambiar su vida y la de su familia para siempre.

A las 9 de la mañana del cuarto día, sonó el teléfono. Sophia corrió a atender. ¡Era el agente! Finalmente pudo hablar con él. Acordaron el proceso y pronto Sophia estaría viajando hacia El Líbano para hacer que su sueño se convierta en realidad. Dos semanas más tarde, Sophia se despidió de Kristie y Conny con un beso, vestida con su mejor atuendo y lista para ir al aeropuerto. Por último, justo antes de emprender su viaje, besó a su hermana Layanah en la frente; un momento que captura la historia de su vida de migración y supervivencia. 

Después de largas horas de viaje, Sophia finalmente llega al Aeropuerto Internacional de Beirut para enfrentarse con un largo proceso de pruebas generales de seguridad, exámenes físicos y una serie de exámenes médicos que se exigen antes de que pueda conocer a su empleadora. Sin hablar una palabra, Sophia y su agente se dirigen al auto y conducen hasta el hogar de su nueva empleadora en silencio. Cuando llegan, transcurre una hora mientras Sophia espera que su empleadora le hable, la mire o le pregunte algo. Luego, se le dice que ponga su equipaje en la cocina y que vaya directamente a la ducha. Cuando se está preparando para ducharse, unos pocos minutos más tarde, la puerta se abre inesperadamente. Es su empleadora que quería asegurarse que Sophia supiera cómo ducharse. Sophia se quedó de pie anonadada, avergonzada y atemorizada, su privacidad había sido invadida desde el primer momento del encuentro. Termina de ducharse, pensando que iba a ser conducida a su cuarto, pero para su sorpresa le informan que va a dormir en la cocina en un pequeño sofá sin ningún tipo de privacidad. Sophia no sabía qué hacer y no tenía nadie con quién hablar. Para sentirse más respaldada Sophia le pide a su empleadora si puede llamar a su hermana que quedó en su país y la respuesta es no. 

Luego de un breve lapso de vivir y trabajar en este lugar, un día en el que todos estaban fuera de la casa, Sophia estaba terminando sus tareas diarias y oye pasos que se acercan a la cocina. Se volvió para ver si los hijos de su empleadora habían vuelto pero para su sorpresa vio que el esposo de su empleadora había vuelto antes de lo habitual. Parecía admirar a Sophia y se estaba acercando de un modo extraño. Cuando Sophia trató de evadirlo, su empleador la amenazó diciendo que la acusaría de robar las joyas de su esposa si ella no sucumbía a sus necesidades. En este punto, si bien estaba traumatizada, Sophia no tenia la capacidad de rehusarse sin ir a la cárcel en un país en el que no conocía nada sobre las protecciones jurídicas ni el sistema laboral. Después del primer abuso sexual, su empleador le ofreció a Sophia su teléfono para que pudiera llamar a su hermana. Le prometió muchas llamadas más si ella permanecía en silencio y era obediente. A lo largo de esta primera experiencia traumática como trabajadora del hogar sin retiro, Sophia se vio expuesta a todo tipo de abuso; aún así no podía decirle a nadie, ni siquiera a su hermana.  

Unas semanas más tarde, llegó el verano a El Líbano y la familia decidió ir a la playa. Cuando los chicos estaban jugando en la pileta, Sophia se acercó para alcanzarles la pelota mientras los vigilaba. A medida que se acercó a ellos, una voz le grita y le ordena que se aparte de la pileta. Sophia se vuelve a su asiento y comienza a llorar. Revive las escenas de violencia y se pregunta qué hizo mal. En ese momento escucha una voz suave que la consuela. Mira hacia arriba y se encuentra con otra trabajadora del hogar de Togo. Su nombre es Marie. Ella se presenta ante Sophia, escucha su historia y comparte su experiencia con un grupo al que se había unido hacía un año cuando ella misma había sido víctima de injusticias. Marie escribe su número en un papel y le dice a Sophia que la llame cuando esté lista para levantar su voz y defender sus derechos. 

Sophia pasa muchas noches pensando en todo su sufrimiento y decide planear su huida. Finalmente, llega el momento. Debe colocar su vida por encima de su trabajo. Decidida a dejar a su abusivo empleador, pasa las próximas semanas recabando información sobre organizaciones que brindan ayuda a las trabajadoras domésticas. En cuanto se le presenta la oportunidad, llama a Marie para coordinar su huida. Juntas, diseñaron un plan para que Sophia pueda dejar la prisión del abuso diario. Sin dudar, Sophia empacó sus pertenencias y dejó la vivienda para encontrarse con Marie en el refugio.

Al dejar el encierro diario de un empleador abusivo, Sophia se encontró con una prisión aún mayor: como migrante desempleada e indocumentada en un país extraño, su futuro era incierto. Aun así, Sophia logró empezar a trabajar como trabajadora del hogar independiente. Alquiló una habitación y comenzó a ganar un salario decente para mantenerse y mantener a sus hijos y su hermana en su país. Las cosas iban bien hasta octubre de 2019 cuando escaló la revolución libanesa, que trajo consecuencias graves para la situación política y económica. Durante este período, el tipo de cambio aumentó en un 100% afectando así drásticamente los ingresos de todas las trabajadoras del sector doméstico que inicialmente solían percibir sus ingresos en dólares estadounidenses y luego estuvieron sujetas a las enormes fluctuaciones de la moneda libanesa. Estas condiciones crearon masivas corrientes de desempleo, con un índice del 70% en las áreas rurales. A medida que empeoraba la situación, Sophia se encontró nuevamente sin trabajo y con un alto riesgo de quedarse sin un lugar donde vivir en un país donde no cuenta con ninguna red de contención social. 

Luego de librar tantas batallas como migrante camerunesa y, después de haber sostenido su trabajo en medio de una crisis económica nacional, Sophia debe enfrentarse ahora a la COVID-19. El martes 24 de marzo de 2020, el gobierno libanés anunció la emergencia nacional e impuso el confinamiento en todo el país. La lucha de Sophia y de todas las trabajadoras del hogar independientes se torna insufrible en esta pandemia. Hoy, Sophia volvió a su pequeña prisión con su primer empleador, sola y lejos de su familia y amigos, sin acceso a alimentos ni medicamentos. Es probable que pronto se quede sin un lugar donde vivir.

Desde la declaración del confinamiento total, las trabajadoras del hogar migrantes y las organizaciones locales se han unido para ayudar a las trabajadoras del sector doméstico que tienen mayores necesidades de asistencia. Sophia recibió su primer caja de alimentos la semana pasada y recibirá otra el mes que viene. Aún así, la pregunta obligada es: ¿durante cuánto tiempo puede Sophia depender de la asistencia temporal? ¿Podrá recibir la próxima entrega? Esta medida temporal parece brindar la única esperanza para sobrevivir en medio del devastador impacto que circunda a esta pandemia.